Somos una iglesia generosa porque Jesús se dio primero por nosotros. Por eso practicamos la fidelidad y la generosidad.
La generosidad es dar más de lo que se requiere. Vemos la generosidad como un privilegio. Somos generosos con nuestro tiempo, talentos y tesoros. Somos los primeros en dar. Dios nos ha dado abundantemente, es nuestro honor devolverle.
«Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.»
2 Corintios 9:8